Santo Domingo. En un informe reciente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha emitido una advertencia contundente al Gobierno dominicano respecto a los riesgos de postergar una reforma fiscal integral y del sector eléctrico. Según el FMI, esta demora no solo sería costosa para la economía, sino también una oportunidad perdida para mejorar la calificación crediticia del país, atraer inversiones y asegurar un crecimiento económico inclusivo y sostenido.
El organismo internacional ha insistido en la necesidad urgente de que República Dominicana apruebe y aplique una ley de responsabilidad fiscal, la cual mejoraría la gestión financiera pública y establecería límites claros a la deuda pública. Además, el FMI ha recomendado una reforma tributaria que amplíe la base impositiva hacia sectores actualmente exentos y reduzca las exenciones fiscales que representan cerca del 5 % del Producto Interno Bruto (PIB).
Emilio Fernández Corugedo, Pamela Madrid y Frank Fuentes, asesores del director ejecutivo del FMI para la República Dominicana, han subrayado que estas medidas son cruciales para fortalecer las finanzas públicas y crear un entorno propicio para el crecimiento económico a largo plazo. Sin embargo, expertos locales en economía muestran escepticismo ante la posibilidad de que el Gobierno implemente reformas significativas, temiendo que se opte nuevamente por soluciones temporales o “parches” que no aborden los problemas estructurales del sistema fiscal dominicano.
Juan del Rosario, destacado economista, señala que las reformas tributarias recientes han sido percibidas como medidas a corto plazo destinadas a mitigar el déficit fiscal y reducir el endeudamiento, sin lograr resultados sostenibles debido al aumento continuo del gasto público.
En cuanto al sector eléctrico, el FMI ha recomendado reformas que incluyan la reducción de pérdidas, ajustes tarifarios y la eliminación de apagones, medidas que podrían generar un espacio fiscal adicional para inversiones en infraestructura y desarrollo, estimándose un incremento del PIB de 0,2 % en 10 años y 0,75 % en 30 años.
En resumen, mientras el FMI insta a medidas estructurales profundas para fortalecer la economía dominicana, las expectativas locales se centran en la posible implementación de reformas efectivas que realmente transformen el panorama fiscal y energético del país.
